El elefante y los hombres con ojos vendados

Una antigua historia que aparece por primera vez en India hace muchos siglos, cuenta cómo varios hombres con ojos vendados examinan a un elefante. El que toca la trompa dice: “Es una manguera”. El que toca la oreja dice: “Es una abanico”. El que examina la pierna, opina que es una columna, el que explora la punta de la cola concluye que es una brocha… y así sucesivamente. Las vendas en los ojos les impiden percibir el conjunto y llegar a la conclusión correcta.

Las diferentes versiones de la historia presentan diferentes desenlaces. En unas, los hombres se enzarzan en una pelea de mayor o menor grado de violencia; en otras, aparece un personaje sabio (y sin venda en los ojos) que les hace ver lo que está ocurriendo y por qué están cometiendo un error. Y en muy pocas, los hombres paran de pelear y empiezan a intercambiar la información para obtener la visión de conjunto – y en este caso eventualmente llegan a definir correctamente el objeto observado sin una ayuda externa. Continuar leyendo «El elefante y los hombres con ojos vendados»

¿Vale la pena?…implantar DCIM

Desde hace varios años fallan las predicciones de los analistas de mercados respecto a la adopción de  soluciones DCIM. Teóricamente, DCIM tiene una enorme capacidad de ahorrar costes, energía y esfuerzos en los Centros de Datos. Por tanto su nivel de adopción debería avanzar mucho más rápido. Máxime, cuando las empresas buscan con tanto empeño ahorro de costes y todos proclamamos la necesidad de ahorrar energías.

Tradicionalmente, la gestión de un Centro de Datos la llevan dos departamentos independientes: “IT” (que se ocupa de los servidores, comunicaciones y de la técnica de Sistemas) y “Facility” (que está a cargo de la infraestructura física como espacios, suelos, refrigeración y consumos de energía). Esta separación tradicional es uno de los principales obstáculos para una gestión optimizada, porque para lograr esta optimización hay que compartir datos y gestionar las dos facetas de una forma integral. Continuar leyendo «¿Vale la pena?…implantar DCIM»

Todo está escrito, todo está en Internet… (¿?)

La cantidad de información disponible aumenta todos los días. Páginas, blogs, foros, webinarios, podcasts, redes sociales…  Toda esta información está al alcance, sin apenas levantarse de la silla. ¿Por qué entonces en ocasiones decidimos cruzar el Atlántico para asistir a una reunión? En un caso mío muy reciente, existieron 3 razones:

El contenido: Todo empezó hace unos años, cuando un compañero me pasó un link a un artículo escrito por Joel Spolsky. El artículo trataba de un tema para nosotros muy relevante, relacionado con la interfaz de usuario de los productos. Aparte del tema, el artículo estaba tan bien escrito que me suscribí a la web de Joel Spolsky. Joel, es además fundador de Fog Creek, una empresa de software de mucho éxito. Hace unos años empezó a organizar reuniones para empresas emergentes de software. Empresas creativas, dinámicas y con mucha ilusión. Más tarde se unió a esta iniciativa otro hombre excepcional, Neil Davidson, de la empresa inglesa llamada Red Gate Software.  

Las reuniones que organizan se destacan por unos ponentes excepcionales, autores de libros conocidos, tales como en esta ocasión, Seth Godin o Yongme Moon, consultores jóvenes con ideas frescas como Paul Kenny o desarrolladores de software como Eric Sink o Dan Briklin (éste último, autor de Visicalc). Si no conoces alguno de estos nombres, vale la pena buscarlos en Google.   

El ambiente: Las empresas que acuden a estas reuniones tienen una cultura muy diferente de aquéllas que proporcionan tanto material a las webs tipo “trabajo basura”. Le dan a su gente libertad para crear, generalmente tienen oficinas muy atractivas y funcionales, horarios libres y sobre todo ilusión e inspiración. Se habla aquí de una nueva artesanía -la del desarrollo de productos de software.

Hace un año oí hablar a un consultor renombrado que le explicaba a la audiencia que la empresa occidental está en declive, que el futuro está en China. Pero China, aparte de tener un sistema político que ya ha colapsado en muchos otros países, no tiene un Microsoft, ni un Apple o un Google. Ni mucho menos una cantera de empresas de software de las cuales saldrán los próximos Googles y Apples. Y éstas son las empresas que le imprimen su ambiente único a las reuniones Business of Software, donde después de varios  encuentros ya empieza a surgir lo que se podría llamar “espíritu tribal” propio.

La concentración: La exuberante abundancia de la información en Internet produce como efectos secundarios falta de concentración y problemas de orientación.

De aquí nos explicamos, por ejemplo, el bajo índice de efectividad de podcasts y webinarios. Yo mismo muchas veces sintonizo un webinario y con los auriculares puestos navego en otras páginas, reviso una propuesta, contesto mails… Es una forma de aprovechar el tiempo y estar pendiente de la información importante que de repente pueda aparecer.

En una reunión es diferente. Estás inmerso totalmente, estás a la vista del presentador y de toda la audiencia y aislado del mundanal ruido. Aparte de esto, durante los cafés, durante las comidas, los foros que se organizan o por la noche tomado copas puedes hablar con todos los participantes, ponentes y organizadores. La gran mayoría de ellos son personas muy interesantes, que te aportan ideas y experiencias.

En resumen, BoS sobre todo me aportó lo siguiente: un temario muy relevante para nuestra empresa,   presentado en un entorno agradable y distendido de forma atractiva y amena. BoS me proporcionó orientación y me proporcionó inspiración. Y esto son las cosas que destacan a las reuniones a las que debes asistir, las que debes seleccionar entre el maremágnum de la oferta.